viernes, 4 de julio de 2008

Reflexión sobre el ejercicio del estudio independiente.

El estudio independiente representa un reto para los que nos formamos en ambientes escolarizados donde como señala De los Santos (1996) pareciera que la apropiación de conocimientos sólo es posible en la escuela y bajo la tutela del maestro.
Esta situación donde el alumno sólo espera a que el maestro le provea del conocimiento, lo convierte sólo en receptor pasivo sin que por ello se comprometa a contribuir aunque sea un poco en la construcción de dicho conocimiento.
En lo personal, el gran reto que me implicará el aprender de forma independiente, se centra en dos elementos básicos de este tipo de educación, el autocontrol y la autoevaluación, ya que no sólo me compromete a diseñar una estrategia para dedicarle el tiempo suficiente a mis estudios compaginándolos con mis actividades laborales y sociales, sino que también me llevará a plantearme sobre que bases objetivas debo evaluar mi propio aprendizaje, aprendiendo a confiar en mi propio juicio y no cayendo en la autocomplacencia para de esta forma lograr el conocimiento que yo misma estaré construyendo bajo estas bases.
Esta forma de estudio nos da las bases no sólo para lograr aprendizajes significativos a través de la construcción del propio conocimiento, sino que nos compromete a incentivarnos “partiendo de una actitud favorable que debe partir de una planeación sistemática y rigurosa para abordar los nuevos aprendizajes que nos lleven a establecer relaciones y vínculos entre lo que ya sabemos y lo que debemos aprender”. (De los Santos, 1996)
De igual manera, constituye un aprendizaje el acostumbrarse a interactuar a distancia a través de los materiales, no sólo con los tutores, sino también con los compañeros que al igual que uno inician sus estudios en esta nueva modalidad, entendiendo que “al establecer el diálogo construimos comunidades que nos permiten existir en relación con otros en nuestro aprendizaje”. (De los Santos, 1996)
De igual manera, estaremos replanteando nuestra relación con las nuevas tecnologías, en particular, con la computadora que es el nexo que logrará concretar dicho diálogo, entendiendo que en el estudio independiente, “el aprendizaje se logra en ambientes mediados por la computadora. En este contexto, si no hay interacción no hay aprendizaje”. (De los Santos, 1996)

Por todas estas razones, el estudio independiente se convierte en la mejor forma para aproximarse al conocimiento cuando no se tiene el temor de equivocar el camino por falta de experiencia y cuando se tiene la motivación suficiente para construir sobre nuestros propios criterios la estrategia más adecuada para lograrlo.


REFERENCIAS

De los Santos, J. Eliécer. (1996). El estudio independiente: consideraciones básicas.
en Ávila, P., Morales, C. Estudio Independiente. México, ILCE.

1 comentario:

Mariana Gallegos Sánchez dijo...

Qué difícil tema, los prejuicios y más desde la tesis tan interesante que tines al plantearlo de esa forma, sin emabargo considero que nunca dejamos de ser prejuiciosos, los seres humanos somos en su mayoría visuales y si algo no es agradable a la vista ya no lo consumimos, pero la realidad cambia cuando lo conocemos. Creo que una de las alternativas sería buscar el equilibrio.