“El tiempo no lo decide todo, las decisiones las tomamos nosotros, el tiempo sólo nos da espacio para pensar y luego decidir.”
Decidirse a realizar nuevas actividades implica planear la mejor forma como poder llevarlas a cabo, sin que por ello descuidemos las que ya veníamos llevando a cabo con anterioridad.
Por tal motivo, el haber tomado la decisión de estudiar la maestría en el CECTE, nos implico no sólo el decidirnos a sumar una actividad más a las muchas que ya realizamos –maestras, amigas, hijas- sino también el estar conscientes que sin una planeación adecuada de las actividades que todas ellas conllevan, no seriamos capaces de lograr ya no digamos el éxito, sino ni siquiera su adecuada realización.
Es por ello que la planeación resulta vital no sólo para realizar de manera adecuada las actividades que han de realizarse, sino también elegir las mejores estrategias para que dichas actividades redundaran en un mejor resultado.
Una de las principales limitaciones con las que nos encontramos para lograr dicha planeación, tiene que ver con el tiempo, un tiempo que a pesar de su aparente abundancia, es tan limitado que a veces se convierte en una camisa de fuerza que pareciera no nos permite movernos como quisieramos, un tiempo que pareciera es el que rige todo lo que hacemos cuando debieramos ser nosotros los que lo rigieramos a él, dándole la importancia que realmente se merece.
Y no sólo son nuestros propios tiempos los que tienen que ser planeados, sino también los de otros compañeros que al igual que nosotros tienen múltiples actividades que les impiden trabajar al parejo nuestro y que sin embargo tienen que hacerlo porque existe algo llamado trabajo colaborativo que implica la realización de actividades en conjunto.
Como planear entonces sobre el tiempo de otros, y no sólo sobre el propio, eso se convierte en un verdadero reto que sin embargo se tiene que lograr para que el trabajo fluya, esto teniendo en cuenta que, una vez más el tiempo está definido de antemano y no podemos pasarnos de una fecha determinada para la entrega de todas esas actividades que debemos estar planeando cada semana.
Y sin embargo que es planear, tomando la definición de Juan Prawda (2000), planear es decidir en el presente las acciones que se ejecutarán en el futuro para realizar propósitos establecidos.
Partiendo de esta definición, es que nos damos cuenta que tan importante es planear, ya que sin ello no podríamos definir ni las actividades ni las estrategias adecuadas para realizar los propósitos establecidos en cada sesión y que van en la búsqueda por apropiarnos de las cuatro competencias básicas –Pensamiento crítico, comunicación escrita, uso de la tecnología y estudio independiente- que requeriremos para lograr el verdadero éxito en este proceso, lograr terminar la maestría con los conocimientos necesarios y aún más si es posible para ser considerados verdaderos especialistas en la materia.
Entendiendo la importancia de la planeación, nos surge una idea que puede dar cuenta también de lo complejo que resulta este proceso, sobre todo, cuando no se tiene del todo claro cuál es la mejor forma de llevarlo a cabo.
La idea tiene que ver con el hecho de que en muchas ocasiones, aún cuando contamos con la planeación adecuada –de tiempos, de actividades, de estrategias- las cosas no salen como una las esperaba, esta creo es una situación que muy usualmente nos ocurre y que puede ser la causa de que decidamos en algún momento, que hacer las cosas sobre la marcha es mucho mejor que tomarse la molestia de estar planeando, y sin embargo, esta forma de pensar casi siempre resulta en no saber que estamos haciendo ni para donde vamos, de ahí que la planeación resulte la base de la implementación de las estrategias más adecuadas para conseguir los resultados que buscamos.
¿Qué entendemos por estrategia?, según la Lexipedia de la Enciclopedia Británica es “la traza para dirigir asuntos”, lo que implica entonces que las estrategias son aquellas que nos permiten encauzar por la dirección correcta todas aquellas actividades que debemos realizar para la consecución de la meta.
Es sobre esta idea que considero, se enfoca la parte de no morir en el intento, ya que definir que es bueno y que no lo es, implica muchas veces tomar riesgos y elegir lo que consideramos adecuado, lo que nos lleva por tanto a tener que renunciar a otros tantos caminos que de una u otra forma, nos podrían llevar a obtener incluso mejores resultados.
Es por eso, que planear actividades e implementar estrategias para estudiar con éxito una maestría en el CECTE sin morir en el intento implica darle a cada cosa su lugar y el valor que se merece, sin olvidarnos, como lo señaló Jhon Lennon en alguna ocasión que la vida es aquello que ocurre mientras planeamos el futuro.
Decidirse a realizar nuevas actividades implica planear la mejor forma como poder llevarlas a cabo, sin que por ello descuidemos las que ya veníamos llevando a cabo con anterioridad.
Por tal motivo, el haber tomado la decisión de estudiar la maestría en el CECTE, nos implico no sólo el decidirnos a sumar una actividad más a las muchas que ya realizamos –maestras, amigas, hijas- sino también el estar conscientes que sin una planeación adecuada de las actividades que todas ellas conllevan, no seriamos capaces de lograr ya no digamos el éxito, sino ni siquiera su adecuada realización.
Es por ello que la planeación resulta vital no sólo para realizar de manera adecuada las actividades que han de realizarse, sino también elegir las mejores estrategias para que dichas actividades redundaran en un mejor resultado.
Una de las principales limitaciones con las que nos encontramos para lograr dicha planeación, tiene que ver con el tiempo, un tiempo que a pesar de su aparente abundancia, es tan limitado que a veces se convierte en una camisa de fuerza que pareciera no nos permite movernos como quisieramos, un tiempo que pareciera es el que rige todo lo que hacemos cuando debieramos ser nosotros los que lo rigieramos a él, dándole la importancia que realmente se merece.
Y no sólo son nuestros propios tiempos los que tienen que ser planeados, sino también los de otros compañeros que al igual que nosotros tienen múltiples actividades que les impiden trabajar al parejo nuestro y que sin embargo tienen que hacerlo porque existe algo llamado trabajo colaborativo que implica la realización de actividades en conjunto.
Como planear entonces sobre el tiempo de otros, y no sólo sobre el propio, eso se convierte en un verdadero reto que sin embargo se tiene que lograr para que el trabajo fluya, esto teniendo en cuenta que, una vez más el tiempo está definido de antemano y no podemos pasarnos de una fecha determinada para la entrega de todas esas actividades que debemos estar planeando cada semana.
Y sin embargo que es planear, tomando la definición de Juan Prawda (2000), planear es decidir en el presente las acciones que se ejecutarán en el futuro para realizar propósitos establecidos.
Partiendo de esta definición, es que nos damos cuenta que tan importante es planear, ya que sin ello no podríamos definir ni las actividades ni las estrategias adecuadas para realizar los propósitos establecidos en cada sesión y que van en la búsqueda por apropiarnos de las cuatro competencias básicas –Pensamiento crítico, comunicación escrita, uso de la tecnología y estudio independiente- que requeriremos para lograr el verdadero éxito en este proceso, lograr terminar la maestría con los conocimientos necesarios y aún más si es posible para ser considerados verdaderos especialistas en la materia.
Entendiendo la importancia de la planeación, nos surge una idea que puede dar cuenta también de lo complejo que resulta este proceso, sobre todo, cuando no se tiene del todo claro cuál es la mejor forma de llevarlo a cabo.
La idea tiene que ver con el hecho de que en muchas ocasiones, aún cuando contamos con la planeación adecuada –de tiempos, de actividades, de estrategias- las cosas no salen como una las esperaba, esta creo es una situación que muy usualmente nos ocurre y que puede ser la causa de que decidamos en algún momento, que hacer las cosas sobre la marcha es mucho mejor que tomarse la molestia de estar planeando, y sin embargo, esta forma de pensar casi siempre resulta en no saber que estamos haciendo ni para donde vamos, de ahí que la planeación resulte la base de la implementación de las estrategias más adecuadas para conseguir los resultados que buscamos.
¿Qué entendemos por estrategia?, según la Lexipedia de la Enciclopedia Británica es “la traza para dirigir asuntos”, lo que implica entonces que las estrategias son aquellas que nos permiten encauzar por la dirección correcta todas aquellas actividades que debemos realizar para la consecución de la meta.
Es sobre esta idea que considero, se enfoca la parte de no morir en el intento, ya que definir que es bueno y que no lo es, implica muchas veces tomar riesgos y elegir lo que consideramos adecuado, lo que nos lleva por tanto a tener que renunciar a otros tantos caminos que de una u otra forma, nos podrían llevar a obtener incluso mejores resultados.
Es por eso, que planear actividades e implementar estrategias para estudiar con éxito una maestría en el CECTE sin morir en el intento implica darle a cada cosa su lugar y el valor que se merece, sin olvidarnos, como lo señaló Jhon Lennon en alguna ocasión que la vida es aquello que ocurre mientras planeamos el futuro.

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